
En Belalcázar, Caldas, muchos plátanos sobremadurados terminan fuera del mercado por su apariencia. Aunque siguen siendo aptos para el consumo, las manchas, deformaciones o cambios de color hacen que pierdan valor comercial y, en muchos casos, terminen como desperdicio. Hoy, un proyecto liderado por productores, investigadores y aliados institucionales busca cambiar esa realidad.
A través de una tecnología innovadora, investigadores del Grupo de Investigación Alimentos y Agroindustria, de la Facultad de Inteligencia Artificial e Ingenierías de la Universidad de Caldas, la Asociación de Productores Agropecuarios de Belalcázar (AGROPEBEL), la Fundación Soy Mujer en la Ciencia y Soluciones Basadas en el Conocimiento Consultorías S.A.S. trabajan para transformar estos frutos en productos con valor agregado y potencial nutricional. La iniciativa es financiada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), en el ámbito de la convocatoria SENAINNOVA 2024.
La Universidad de Caldas cumple un papel fundamental en el desarrollo científico y tecnológico del proyecto, aportando conocimiento, investigación aplicada y acompañamiento académico para fortalecer procesos de innovación en el sector rural. Entre los coinvestigadores se encuentra el profesor Luis Fernando Gutiérrez, quien ha liderado importantes desarrollos tecnológicos relacionados y acompaña el proceso científico de esta iniciativa.
Una tecnología que aprovecha lo que antes se desperdiciaba
El proyecto utiliza un sistema llamado cavitación hidrodinámica. Aunque el nombre parece complejo, la idea es sencilla: mediante un proceso físico aplicado en líquidos, se logra transformar el plátano sobremadurado en una pulpa estable y segura, sin necesidad de grandes cantidades de conservantes o procesos agresivos.
Esto permite aprovechar frutas que normalmente serían descartadas y convertirlas en ingredientes con potencial para el desarrollo de nuevos alimentos.
Además del aprovechamiento agroindustrial, el proyecto busca fortalecer la seguridad alimentaria, reducir pérdidas postcosecha y generar nuevas oportunidades económicas para productores rurales de Caldas.
Ciencia construida con las comunidades
Uno de los aspectos más importantes del proyecto ha sido el trabajo directo con los productores. Durante talleres participativos realizados en Belalcázar, campesinos y asociaciones locales compartieron sus experiencias alrededor de las pérdidas asociadas al plátano y exploraron nuevas posibilidades para transformar estos frutos. La tecnología fue explicada mediante ejemplos cotidianos y lenguaje sencillo, facilitando el diálogo entre ciencia y comunidad.
Más allá de los equipos y laboratorios, el proyecto ha permitido abrir conversaciones sobre innovación rural, sostenibilidad y oportunidades para jóvenes y mujeres del territorio.
Innovación con impacto social y ambiental
La propuesta también apuesta por la economía circular: aprovechar alimentos que normalmente serían desechados para crear productos de mayor valor, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental.
El equipo del proyecto espera que esta tecnología pueda aplicarse en el futuro a otros productos agrícolas y convertirse en una alternativa para fortalecer la agroindustria sostenible en diferentes regiones del país.
En Belalcázar, la innovación no solo está transformando el plátano sobremadurado. También está demostrando que el conocimiento científico, cuando se construye junto a las comunidades, puede convertirse en una herramienta real para generar nuevas oportunidades para el campo colombiano.
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