Cosechar: dos noches que llenaron de música, danza y memoria territorial a la Universidad de Caldas

Artes para la Paz

El Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona vivió dos noches consecutivas de aforto lleno. El 9 y el 10 de junio, el Óculo de la Universidad de Caldas recibió a más de siete de agrupaciones de música y danza de seis departamentos del país, como parte de Cosechar, la muestra final del Programa Artes para la Paz – Región 4.

Si la estación anterior se llamó Sembrar —el encuentro inicial entre comunidades y el despertar de los primeros procesos creativos—, Cosechar fue, como lo anunció el programa, el momento de ver lo que creció. Y lo que llegó al escenario no fue un montaje para la ocasión, sino el resultado de meses de trabajo formativo en los territorios.

Primera noche: Cosechar Caminos

La primera muestra, Cosechar Caminos, abrió con la Banda Sinfónica de la Institución Educativa Gerardo Arias, de Villamaría, que interpretó el porro San Pelayo y Mi Buenaventura, del maestro Petronio Álvarez, himno del Pacífico colombiano.
La misma banda llevó después al público al Tolima Grande con El Sanjuanero Tolimense —acompañado por danza— y cerró su participación con La Gota Fría, del maestro vallenato Emiliano Zuleta Baquero.

Uno de los momentos de mayor recogimiento de la noche llegó con la participación de Pesebre, un niño arriero del proceso, quien recitó tres poemas ante un Óculo que respondió con un silencio atento y, al final, con un aplauso largo.

Desde Cali, el INEM Jorge Isaacs presentó Cali Pachanguero, del Grupo Niche, y La Danza de la Chancaca, en una puesta en escena que reunió en tarima a estudiantes y formadores.

La noche estuvo orquestada por la Banda Sinfónica de la Institución Educativo Gerardo Arias de Villamaría, que magníficamente interpretaron Fandanguería y el cierre con Colombia Tierra Querida, de Lucho Bermúdez, cantada en coro por todas las agrupaciones, y con la presentación de una batucada invitada que llenó el Óculo de ritmo hasta el último minuto.

Segunda noche: Ofrenda Territorial

La segunda muestra, Ofrenda Territorial, mantuvo el Óculo igual de lleno que la noche anterior. Abrió la Institución Educativa Marco Fidel Suárez, de Pácora, con un repertorio que combinó In the Hall of the Mountain King, del compositor noruego Edvard Grieg, con Yo me llamo Cumbia y Caballo Viejo, del venezolano Simón Díaz.

Después llegó el turno de la Estudiantina del Eje Cafetero, que ofreció un set continuo de media hora con piezas como Transgresivo, Sincrético, Bochica y Karma, recibidas con aplausos sostenidos del público.

El cierre fue para la Institución Educativa Jesús Adolescente, de Buenaventura, que llevó al escenario un bloque de música y baile en vivo con temas como Cuando será y Quítate de mi escalera, además de una sección de baile que incluyó ¿Quién los mató?, de Hendrix, Nidia Góngora, Alexis Play y Junior Jein. La energía del Pacífico desbordó el escenario y se tomó al público, que respondió de pie.

Un reconocimiento compartido

Las dos noches dejaron un mismo mensaje: detrás de cada pieza interpretada hay un proceso formativo sostenido, con artistas formadores y sabedores que acompañaron a niños, niñas, adolescentes y jóvenes durante meses.
El aplauso del Óculo, lleno en ambas jornadas, fue tanto para los beneficiarios que subieron al escenario como para quienes los formaron.

Con Cosechar, el Programa Artes para la Paz – Región 4 cierra esta estación con la certeza de que lo sembrado en los territorios de Caldas, Quindío, Risaralda, Tolima, Valle del Cauca y Cundinamarca ya está dando frutos visibles —y sonoros— en Manizales.

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