75 años de construcción colectiva para transformar la región

Los antiguos griegos plantearon dos formas de nombrar y comprender el tiempo: krónos y kairós. La primera se refiere al tiempo cronológico, al fluír constante del cosmos; mientras la segunda nos habla del momento indeterminado en el que las cosas suceden. A la primera se le atribuye lo cuantitativo (lo que pasa) mientras a la segunda, lo cualitativo (lo que permanece).

Kairós es la inspiración precisa, la plenitud del aquí y el ahora en la que las posibilidades se abren como abanico para actuar ante las situaciones que acontecen. Su significado literal es: momento adecuado y oportuno. Nuestra Universidad vive en 2018 el momento del kairós.

Celebramos una idea que hace 75 años se concretó con la Ordenanza N.º 6 del 24 de mayo de 1943 por medio de la cual se creó la “Universidad Popular” con tres facultades y una Escuela Industrial. Diecinueve años después pasaría del orden departamental al nacional y en 1995, el Consejo Superior reforma la estructura orgánica agrupando los programas en seis grandes facultades.

Hoy somos mucho más. Somos una comunidad universitaria que asume el pensamiento crítico, la excelencia académica y el conocimiento útil a la sociedad como principios esenciales en la formación de seres humanos íntegros.

Nuestra presencia institucional se ha instalado de tal modo que no es posible separarnos de la ciudad, el departamento o el país. Cada suceso nos implica e interroga y cada problema nos convoca hasta el punto de integrarnos con las ciudadanías del mundo. Fuimos fundados por seres cuya visión de largo aliento nos sitúa en un tiempo sin retorno. Retomando una idea de De Sousa Santos, somos una acción continuada en el tiempo en términos de lo que todavía no como categoría compleja que extrae lo que existe como latencia. Somos una posibilidad y una capacidad concretas que ni existen en el vacío ni están completamente determinadas. Un modo como el futuro que se inscribe en el presente y lo dilata (De Sousa, 2010, p. 25).

Libertad, autonomía, solidaridad, diversidad, diferencia, pluralismo, respeto, tolerancia, participación, democracia y diálogo son para nosotros que conformamos una comunidad del conocimiento, principios en constante transformación.

Como Universidad hemos crecido hasta alcanzar el reconocimiento nacional e internacional, resistido las crisis financieras y políticas propias de las instituciones públicas y, al mismo tiempo, nuestros estudiantes, maestros, administrativos, egresados y líderes universitarios, después de 75 años, nos acompañan a través de sus legados.

Los frutos que ha dado la construcción del conocimiento de manera personal y colectiva, desde las dimensiones de las ciencias, las artes y las diferentes disciplinas; han alcanzado el reconocimiento de la comunidad académica mundial. Los descubrimientos e invenciones que hemos generado contribuyen a la solución de problemas sociales, transformando las diferentes visiones del mundo para alcanzar mejores opciones de la vida política e institucional.

Somos una comunidad diversa y maravillosa que a través de las dificultades, sueña constantemente tiempos mejores y lucha con firmeza bajo principios fundacionales, con la convicción de la defensa por la sostenibilidad de una educación superior pública de calidad y con el libre acceso a las comunidades más vulnerables, así como su financiación por el Estado.

Hemos aportado principalmente a la transformación cultural, social, política, artística, literaria y científica del país y de la región (en términos globales) y a la construcción de Nación en la defensa y la permanencia de una educación superior pública más equitativa y liberadora.

Nuestra Universidad hoy, se fortalece en la sociedad del conocimiento que por supuesto, debe entenderse inclusiva e integral, de modo que los saberes tradicionales son reconocidos como puente para comprender las multiplicidades que nos transversan. En esta línea, la transformación digital es el eje para consolidar las disciplinas, para el desarrollo de alianzas y para promover el diálogo entre humanistas, científicos y artistas con el propósito común de construir un conocimiento a escala humana.

Cumplir 75 años como Universidad trasciende una celebración, nos supera. Juntos somos mucho más que concepto y tiempo. Incidimos en la construcción de futuro, lo diseñamos desde nuestras potencialidades humanas, científicas, asociativas.

Hacemos historia y aquí seguimos cada vez más convencidos de que solo con una educación sólida inspirada en los principios del humanismo transformador, lograremos trascender el tiempo y la distancia que aún nos separa notablemente de alcanzar la igualdad material y política de las comunidades que nos reclaman como escenario de debate y construcción permanente. El tiempo no ha pasado simplemente entre nosotros, nos constituye.

FELIPE CÉSAR LONDOÑO L.

Rector

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